PARA HOMBRES


Durante el transcurso de nuestra vida, muchos buscamos formas de mejorar nuestro rendimiento sexual.
Abordando problemas existentes o buscando nuevas formas de mantener contentos a nuestra pareja.

Es importante recordar que la presión arterial desempeña un papel importante en nuestra función sexual, por lo que debemos asegurarnos de que nuestro sistema circulatorio esté en plena forma.
Lo que es bueno para nuestro corazón es bueno para nuestra salud sexual. Así es cómo podemos mejorar nuestro rendimiento sexual:

Mantenernos en forma
El ejercicio cardiovascular es una de las mejores maneras de mejorar nuestra salud. Al hacer ejercicio regularmente, mantenemos nuestro corazón en forma y, por lo tanto, ayudamos a nuestro rendimiento sexual. Correr, nadar u otro tipo de ejercicio durante 30 minutos al día puede aumentar nuestra lívido.

Somos lo que comemos
Hay muchos alimentos que también pueden ayudar a aumentar el flujo sanguíneo, como:

  • Chiles y pimientos. Los alimentos picantes naturales ayudan al flujo sanguíneo reduciendo la hipertensión e inflamación.
  • Plátanos. Esta fruta rica en potasio ayuda a disminuir la presión arterial, beneficia los órganos sexuales e incrementa nuestro rendimiento sexual.
  • Cebolla y ajo. Aunque pueden producir mal aliento, son beneficiosos para la circulación sanguínea.
  • Ácidos grasos de Omega-3. Estos ácidos grasos poliinsaturados esenciales aumentan el flujo sanguíneo. Podemos encontrarlos fácilmente en salmón, anchoas, atún, aguacates, aceite de oliva y en forma de complementos alimenticios.
  • Vitamina B-1. Ŧ Esta vitamina es crucial para transmitir rápidamente las señales en nuestro sistema nervioso, incluidas las señales de nuestro cerebro a nuestro pene. Se encuentra en la carne de cerdo, cacahuetes y alubias.
  • Huevos. Alto en otras vitaminas del grupo B, los huevos ayudan a equilibrar los niveles hormonales. Esto puede disminuir el estrés que a menudo inhibe una erección.

Tómate tu tiempo para relajarte
El estrés puede afectar todas las áreas de nuestra salud, incluida nuestra líbido.
El estrés interfiere con nuestra frecuencia cardíaca (de manera negativa) y aumenta la presión arterial. Ambos son perjudiciales para el deseo y el rendimiento sexual.
El estrés psicológico también puede afectar obtener una erección o el orgasmo.
El ejercicio es una excelente manera de reducir el estrés y mejorar nuestra salud.
Hablar con nuestra pareja sobre nuestro estrés también puede calmarnos y, al mismo tiempo, fortalecer nuestra relación.
El estrés también puede desencadenar malos hábitos, como fumar o consumir alcohol, que pueden perjudicar nuestro rendimiento sexual.

Evita malos hábitos
El tabaco y el alcohol pueden hacer que nos sintamos relajados pero, por otro lado, también pueden afectar el rendimiento sexual.
Si bien los estudios sugieren que un poco de vino tinto puede mejorar la circulación, demasiado alcohol puede tener efectos adversos.
Los estimulantes estrechan los vasos sanguíneos y se han relacionado con la disfunción eréctil. Reducir o dejar de fumar es uno de los primeros pasos para mejorar el rendimiento y mejorar la salud sexual.

¡Deja que entre el sol!
La melatonina es una hormona que nos ayuda a dormir, pero también reduce nuestros impulsos sexuales. La luz solar detiene la producción de melatonina del cuerpo. Menos melatonina puede producir más deseo sexual.
Salimos y dejamos que el sol nos “golpee” la piel. Esto puede ayudar a despertar nuestro deseo sexual, especialmente durante los meses de invierno cuando el cuerpo produce más melatonina.

La práctica hace la perfección
¡Practica, practica, practica!
El sexo puede ser la mejor manera de practicar para el sexo, pero la masturbación también puede ayudarnos a mejorar nuestra longevidad.
Sin embargo, la forma en que te masturbas puede tener efectos perjudiciales. Si lo haces muy rápido, podría disminuir el tiempo que pasas con tu pareja. El secreto está en hacerlo durar, como tú quieres cuando no estás sólo.

P de pareja
El sexo es una calle de doble sentido. Prestamos especial atención a los deseos de nuestra pareja no sólo para hacer que el sexo sea placentero para ellas, sino también para ayudarnos a excitarnos o reducir la intensidad. Hablar sobre esto de antemano puede ayudar a aliviar cualquier incomodidad si tenemos que reducir la velocidad durante un momento de alta excitación.
Alternar el ritmo o concentrarnos en nuestra compañera mientras nos tomamos un descanso puede hacer que sea una experiencia más agradable para los dos.

No estamos sólos
En caso de que experimentemos disfunción eréctil u otros trastornos diagnosticados, no dudemos en hablar con nuestro médico sobre cómo podemos mejorar nuestro rendimiento sexual.

 

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